El sancocho

noviembre 8, 2014 by  
Archivado en El Sancocho, Gastronomía

En el amplio mundo gastronómico hay un grupo de platos que trascienden su origen. Que sin importar de dónde vienen, su carácter delicioso es innegable. Solo un conjunto de pequeños manjares se da el lujo de estar en esta lista y es que para entrar en ella la primera condición es lograr igual preponderancia en dos o más países. Es decir, que éstos adopten el plato como si fuera suyo, lo proclamen como tal y que incluso empiecen a desarrollar variaciones que conviertan la receta en algo muy particular de ellos.

En el caso de la República Dominicana hay un plato que guarda estas características y no hay dominicano que diga que este no es originario del país. De hecho está considerado como la comida que el dominicano ausente más extraña cuando se encuentra lejos de su país y es generalmente el menú con que lo reciben cuando él mismo regresa. Hablamos del sancocho, sin lugar a dudas un plato que encierra sentimientos, emociones y nostalgia con tan solo mencionar su nombre.

Cada dominicano dirá que conoce a quién prepara el mejor sancocho y puede ser verdad. Con el paso de los años muchos perfeccionan este arte y sus combinaciones son sencillamente insuperables. Cada quien con su estilo particular le inyecta vida a un plato que ya es emblema de la República Dominicana y el cual es sumamente buscado por los extranjeros que visitan la isla durante sus vacaciones o incluso viaje de negocios. Son muchos los artistas y personalidades internacionales que al visitar Santo Domingo u otra de las provincias de RD piden a sus manejadores y productores que por favor los lleven a probar el famoso manjar.

Por su preparación y su modo de servir este plato es mejor consumirlo cuando la temperatura está bajita para no terminar sudando fuertemente por el calor y lo caliente del sancocho. Su fama es tal en este sentido que el plato es muchas veces asociado a los días de lluvia y en un país con un clima tropical estos pueden ser muchos.

sancocho

La composición del sancocho es la de un caldo bien espeso que se realiza con una base de tubérculos como la yuca, el ñame, la papa y el plátano. Ya sea con uno de estos o con una combinación de algunos. También se le pueden agregar legumbres como los frijoles, arvejas, lentejas, gandules, habas. Por otra parte y para completar la receta se le agrega algún tipo de carne, puede ser pollo, gallina, res, cerdo, pescado, hígado, costilla, chivo, pavo o la que el chef prefiera. En el caso de la República Dominicana las dos variantes más conocidas de este suculento plato son el sancocho de siete carnes y el sancocho de habichuelas (rojas o negras).

Además de estos ingredientes como base, cada quien lo puede preparar a su gusto y agregar algunos elementos que sean de su preferencia. En ese caso se le puede agregar mazorcas de maíz, papa, plátano maduro, bollitos de harina de trigo, ahuyama, yautía, batata y zanahoria. Y para darle sabor es muy común utilizar hierbas y especias como la cebolla, el ajo, cilantro, verdura, apio, ají y orégano. Y por último no pueden faltar la sal y la pimienta. Muchos ingredientes pueden variar en otras naciones del continente, aunque el resultado final será muy parecido.

La importancia cultural del sancocho es grande. Ha permeado en el gusto popular, en el lenguaje cotidiano y hasta en la música. Cuando una situación aparenta estar complicada o confusa se le dice popularmente “eso es un sancocho” aludiendo a la gran variedad y cantidad de ingredientes del mismo. Y en cuanto a la música el merengue “El sancocho prieto” ha sido grabado por importantes artistas dominicanos como Vinicio Franco, Joseito Mateo y Johnny Ventura y bailado en muchas fiestas y celebraciones incluso después de degustar un buen sancocho.

El sancocho puede ser encontrado en Colombia (de dónde se presume es originario), Cuba, Puerto Rico, Panamá, Ecuador y Venezuela. Pero es la hermosa isla de la República Dominicana dónde ha encontrado un hogar y una identidad hasta ganarse la posición del plato favorito por millones y millones de ciudadanos que ven en el sancocho un manjar de dioses.

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